viernes, 6 de junio de 2014

Sobre los elementales... Parte I

Hace más de un año que deje el hermoso relato que vieron antes, ahora quiero escribirles que los elementales existen, no físicamente en el sentido de tener materia bien como nosotros, sino que son de una variedad más tenue y sutil, llamada éter, son entonces seres etéricos, sólo se ven con ciertos dones o abriendo el tercer ojo, lo que implica cambios en el modo de vivir, de comer y de asumir nuestro entorno aun teniendo dones. De niño los veía, pero por simple ignorancia les temía. Los veia sobre todo de noche. Quizás los primeros elementales que vi, eran como unos caracoles fantasmales que se perseguían unos a otros circularmente, trazando una rueda en el aire de mi habitación, mientras yo, por entonces niño temeroso, con el rabillo del ojo derecho los veia mentras me aprestaba a taparme con las sabanas. Quizás eran gnomos disfrazados de la pampa, ese es su característica distintiva, tienen apariencia moluscoide y babosa, lo que da cierta sensación de asco, pero cuando se revelan son tan divertidos como los gnomos de todo el mundo. Poseen cuerpo grueso y menudo, son enanos con extremidades cortas y gruesas, llevan una larga barba y un bonete con incrustaciones del disfraz caracteristico. Son acróbatas eximios y me divierto muchísimo al verlos saltar desde los margenes de una autopista para hacer cabriolas mortales saltando de un auto a otro, unos agarrándose de los techos, otros del parabrisas, otros en la parte de atras, se asoman en las ventanillas haciendo muecas que hacen reír y luego saltan con doble o triple giro hacia otro auto, los veia mientras estaba en el auto de mis padres, en Buenos Aires yendo a tomar la Panamericana que nos llevaria a casa, luego de buscarme al aeropuerto luego de un viaje casi de cuento de hadas.
También veia hadas, son muy similares en todo el mundo, sólo se diferencian en el color de las alas y en el tamaño sobre todo. Tienen apariencia de humanos diminutos, portan en su espalda alas insectoides, muy similares a las de libélulas. Hay dos sexos, femenino y masculino, tienen orejas puntiagudas hacia arriba, y antenas en la frente. Ellas se ocupan más de las hierbas, arbustos pequeños, flores y frutos, mientras que ellos se ocupan más de los árboles en general. Los hadas de la pampa se distinguen por sus alas amarillo-verdosas en general, aunque tambien hay blancas con una mota de color negro, para darse una idea de que color general son los hadas en sus alas en un lugar, basta con ver las mariposas que se ven ahi, el color de las alas de las mismas es casi siempre el color de los hadas que viven ahí, hecho que constaté en las cataratas de Iguazú. Por hoy dejamos para retomar después el hilo de este pequeño atlas universal de los elementales.

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